Helmintiasis

gusanos en el cuerpo humano

Helmintiasis – enfermedades helmínticas causadas por helmintos: gusanos parásitos redondos y planos, con menos frecuencia anillados y con cabeza espinosa. Las helmintiasis se caracterizan por un curso crónico y efectos sistémicos en el cuerpo con el desarrollo de síndromes abdominales, alérgicos, anémicos y toxicosis crónica; daño a los pulmones, el hígado, las vías biliares, el cerebro y los órganos de la visión. En el diagnóstico de infecciones por helmintos se utilizan métodos de laboratorio (helminto-ovoscópico, helminto-larvoscópico, serológico) e instrumentales (rayos X, endoscopia, ecografía, etc.). El tratamiento de las infecciones por helmintos depende del tipo de parásito e incluye terapia específica (antihelmíntica) y patogénica.

Información general

Las infecciones por helmintos son infestaciones helmínticas causadas por varios tipos de gusanos parásitos inferiores: los helmintos. Las helmintiasis tienen un curso crónico, acompañado de agotamiento del organismo y disminución de sus defensas naturales. En la estructura de las helmintiasis, los lugares principales pertenecen a la enterobiasis, la ascariasis, la anquilostomiasis, la tricuriasis y la toxocariasis.

Según las estadísticas oficiales, la tasa de infestación de helmintiasis de la población de nuestro país es del 1-2%, pero en algunas regiones alcanza el 10% o más. El problema de la creciente incidencia de helmintiasis es relevante no sólo para las enfermedades infecciosas, sino también para la pediatría, la terapia, la cirugía, la gastroenterología, la dermatología, la alergología, la urología y otras áreas médicas prácticas.

Causas de la helmintiasis

Hasta la fecha se conocen más de 250 patógenos de helmintiasis en humanos; Los más comunes son alrededor de 50 especies. Los helmintos que parasitan el cuerpo humano están representados principalmente por lombrices intestinales (clase Nematoda) y platelmintos (clase de duelas - Trematoda y tenias - Cestoidea); Con menos frecuencia, las infecciones humanas ocurren con anélidos (Annelida) y acanthocephala (Acanthocephala). Los representantes de lombrices intestinales incluyen oxiuros, lombrices intestinales, triquinella, tricocéfalos; tenias: tenias bovinas, porcinas y enanas, equinococos, tenia ancha; trematodos: trematodos del gato y del hígado.

El ciclo de vida de los helmintos incluye las etapas de huevo, larva y formas maduras. Dependiendo de las características del desarrollo de los gusanos parásitos y las vías de infección, las enfermedades helmínticas se dividen en biohelmintiasis, geohelmintiasis y helmintiasis contagiosas (de contacto).

  1. Geohelmintos son la mayoría de lombrices intestinales (nematodos). Las etapas de desarrollo de los huevos y larvas de geohelmintos tienen lugar en el suelo bajo determinadas condiciones de temperatura y humedad. La infección por geohelmintiasis se produce por falta de mantenimiento de la higiene personal, consumo de agua, frutas, verduras contaminadas con parásitos o contacto con suelo contaminado con heces. Las geohelmintiasis incluyen enfermedades helmínticas como ascariasis, anquilostoma, tricuriasis y estrongiloidiasis.
  2. al numerobiohelmintos Pertenecen a trematodos (trematodos) y tenias (cestodos), así como a algunos tipos de nematodos. Para llegar a la etapa invasiva necesitan un cambio en uno o dos huéspedes intermediarios, que pueden ser peces, crustáceos, moluscos e insectos. Los agentes causantes de la biohelmintiasis ingresan al cuerpo humano al comer carne o pescado que no se ha sometido a un tratamiento térmico suficiente o al beber agua cruda. Los representantes de la biohelmintiasis son difilobotriasis, clonorquiasis, opistorquiasis, teniasis, teniarinchiasis, triquinosis, fascioliasis y equinococosis.
  3. k helmintiasis contagiosas Pertenecen a invasiones que se transmiten de persona a persona a través del contacto personal, a través de artículos de tocador, platos, ropa interior compartidos o por autoinfección. Estos son enterobiasis, himenolepiasis, estrongiloidiasis, cisticercosis.

Clasificación

Las infecciones por helmintos se clasifican según las características biológicas de los helmintos, su modo de existencia en el entorno externo, las vías de infección y el hábitat en el cuerpo humano. Teniendo en cuenta las características biológicas de los patógenos, se distinguen los siguientes:

  • nematodos (ascariasis, enterobiasis, tricuriasis, anquilostoma, necatoriasis, etc.)
  • cestodiasis (teniasis, cisticercosis, himenolepiasis, teniarinchiasis, equinococosis)
  • trematodos (opistorquiasis, clonorquiasis, esquistosomiasis, fascioliasis).

Según el modo de existencia de los gusanos parásitos en el medio ambiente, se distinguen la geohelmintiasis, la biohelmintiasis y la helmintiasis de contacto. La infección por helmintiasis puede ocurrir a través de alimentos, agua o vía percutánea. Dependiendo de la localización de los patógenos en el cuerpo humano, las infecciones por helmintos se dividen en:

  • intestinal. Los intestinos humanos están parasitados por patógenos de ascariasis, enterobiasis, anquilostoma, tricuriasis, estrongiloidiasis, tricostrongiloidiasis, difilobotriasis, teniasis, teniaringosis, himenolepiasis, etc.
  • extraintestinal. Los helmintos extraintestinales pueden vivir en el hígado, la vesícula biliar, los vasos sanguíneos y el tejido subcutáneo. Las parasitosis extraintestinales incluyen filariasis, dracunculosis, opistorquiasis, esquistosomiasis, fascioliasis, clonorquiasis, paragonimiasis, triquinosis, cistocercosis, etc.

Además, de acuerdo con el principio de localización, se distinguen las helmintiasis luminales (incluidas las intestinales) y tisulares (piel y viscerales).

Síntomas de helmintiasis

El cuadro clínico de las helmintiasis es muy variado y consiste en la reacción general del sistema inmunológico en respuesta a la invasión de parásitos y lesiones específicas de órganos. Durante las helmintiasis se distinguen fases agudas o tempranas (de 2-3 semanas a 2 meses) y fases crónicas (hasta varios años). Los principales efectos patológicos de los helmintos en el cuerpo humano incluyen reacciones alérgicas tóxicas, daños mecánicos a órganos y tejidos, deficiencia nutricional y vitamínica y disminución de la competencia inmunológica.

Fase aguda

En el período agudo de helmintiasis, las principales manifestaciones son causadas por el efecto alérgico tóxico de los gusanos parásitos en el cuerpo. Los pacientes experimentan fiebre, erupción cutánea, dolor muscular y linfadenopatía. A menudo se desarrollan síndrome abdominal (dispepsia, dolor abdominal), síndrome pulmonar (tos seca, broncoespasmo, dificultad para respirar), síndrome hepatolienal (agrandamiento del hígado y el bazo), síndrome astenovegetativo (apatía, fatiga, alteraciones del sueño, irritabilidad).

Fase crónica

En la fase crónica de la helmintiasis predominan las lesiones específicas de órganos, causadas principalmente por traumatismos mecánicos en el lugar del parasitismo por helmintos. Así, los factores determinantes en el curso de la helmintiasis intestinal son los trastornos dispépticos y el dolor abdominal. La violación de los procesos de absorción en el intestino se acompaña de polihipovitaminosis y pérdida progresiva de peso corporal. La anemia por deficiencia de hierro es un acompañante frecuente de las helmintiasis intestinales. Con una infestación masiva por helmintos, es posible que se produzca prolapso rectal, desarrollo de colitis hemorrágica y obstrucción intestinal.

En la fase crónica de la helmintiasis, que ocurre con daño primario al sistema hepatobiliar, pueden ocurrir ictericia obstructiva, hepatitis, colecistitis, colangitis y pancreatitis. En el caso de la migración de oxiuros durante la enterobiasis, es posible el desarrollo de vaginitis persistente, endometritis y salpingitis.

La etapa crónica de la estrongiloidiasis ocurre con la formación de úlceras de estómago y duodeno. Con la triquinosis, el sistema cardiovascular (miocarditis, insuficiencia cardíaca), los órganos respiratorios (bronquitis, bronconeumonía) y el sistema nervioso central (meningoencefalitis, encefalomielitis) pueden verse afectados. Debido a la invasión de los vasos linfáticos por la filariasis, la filariasis a menudo desarrolla linfangitis, linfedema de las extremidades con hinchazón de las glándulas mamarias y los genitales. Con la econococosis, se producen quistes en el hígado y los pulmones y, cuando supuran, son posibles complicaciones en forma de peritonitis purulenta o pleuresía.

En el contexto de las helmintiasis en niños y adultos, la eficacia de la vacunación preventiva y la revacunación disminuye, por lo que no se alcanza el nivel protector de inmunidad necesario. En presencia de enfermedades concomitantes, las helmintiasis modifican y agravan su curso. El resultado de la helmintiasis puede ser la recuperación (con muerte natural o expulsión del helminto) o fenómenos residuales, a menudo con consecuencias incapacitantes.

Diagnóstico

Según datos clínicos y epidemiológicos, las helmintiasis se diagnostican principalmente en la fase crónica. Para identificar el agente causante de la helmintiasis, se utilizan métodos de laboratorio especiales: microhelmintoscópico (raspado para detectar enterobiasis), helmintoscópico (examen de heces en busca de huevos de gusanos), helmintoscópico, serológico (ELISA, RIF, RSK, RNGA), coprología histológica. El material de prueba para detectar huevos, larvas o fragmentos de helmintos maduros pueden ser heces, vómitos, contenido duodenal, esputo, orina, sangre, biopsias de piel, etc.

En el caso de la helmintiasis intestinal, las pruebas de alergia cutánea con antígenos de helmintos pueden resultar informativas. Para identificar y evaluar la gravedad de las lesiones específicas de órganos, se utilizan ampliamente diagnósticos instrumentales: ecografía del hígado, páncreas, FGDS, colonoscopia, biopsia endoscópica, radiografía y tomografía computarizada de órganos internos, gammagrafía hepática.

gusanos en los intestinos

Tratamiento de la helmintiasis

Un enfoque holístico para el tratamiento de las infecciones por helmintos consiste en una terapia etiotrópica y sindrómica. El tratamiento específico implica la prescripción de medicamentos antihelmínticos, teniendo en cuenta el tipo de helminto y la etapa de invasión. La eficacia de la desparasitación se evalúa en función de los resultados de un examen parasitológico repetido. Para la terapia etiotrópica de la helmintiasis, se utilizan los siguientes grupos de medicamentos:

  • antinematodo
  • anticestodiasis
  • anti-trematodo
  • medicamentos de amplio espectro.

Para la helmintiasis intestinal, se añaden al tratamiento principal fármacos antibacterianos, enterosorbentes, enzimas, probióticos, etc. La terapia sintomática para la helmintiasis puede incluir la prescripción de antihistamínicos, infusiones intravenosas, vitaminas, glucósidos cardíacos, AINE y glucocorticoides. Para la equinococosis, el principal método de tratamiento para los pacientes es la cirugía (cirugía de quiste/absceso hepático, equinococectomía).

Prevención

La prevención de las geohelmintiasis se lleva a cabo mediante la educación higiénica de la población, la protección del medio ambiente de la contaminación fecal y la inculcación de las normas de higiene personal en los niños. En términos de prevención de la propagación de la biohelmintiasis, la desparasitación de los animales domésticos, el control veterinario y sanitario de la venta de productos cárnicos y el cuidadoso tratamiento térmico de la carne y el pescado desempeñan un papel importante. En la prevención de la helmintiasis de contacto, lo principal es romper el mecanismo de transmisión de patógenos en grupos organizados, principalmente de niños. Es aconsejable realizar una prevención farmacológica estacional de la helmintiasis en las familias (por ejemplo, albendazol), exámenes parasitológicos periódicos de los niños y los grupos de riesgo.